“María Antonieta Duque” interpreta un personaje con sentido social

“Soy un ejemplo de que se puede salir de los estereotipos”

La reacción en la calle la ha sorprendido. No ha sido una, sino varias las ocasiones en las que la han parado mientras camina por el pasillo de un centro comercial. No se acercan para piropear su delgada silueta, ni para alabar su imagen. Es algo más. Quieren que ella las escuche. Han vivido de cerca o conocen a alguien víctima de la violencia doméstica. Son personas que se sienten identificadas con Tamara, el personaje que María Antonieta Duque interpreta en la novela de Venevisión ¿Vieja yo?, una mujer que es maltratada, tanto física como verbalmente, por su marido. “Gracias. No podíamos hablar porque teníamos miedo, pero tú, con tu papel, nos has inspirado”, le han dicho. La actriz, conmovida, asegura que lo que más desea es abrazarlas y decirles que no están solas, debido a que es un drama real que muchas veces se vive en silencio. “El mensaje que queremos transmitir en el dramático es que busquen ayuda, que no se queden calladas. Nunca es tarde”, señala Duque. Otras mujeres, sin embargo, le han hecho comentarios más duros. Le critican que Tamara tenga una actitud blanda, que no se defienda ante los golpes psicológicos de su esposo Frank, que es interpretado por el actor Rolando Padilla. “No te soporto. No te dejes. ¿Hasta cuándo?”, le gritan. Duque les responde que todo vendrá a su momento. “Lamentablemente, ésa es la realidad que viven muchas mujeres”, dice la actriz. El personaje le ha dado un vuelco a su vida. Si bien antes había colaborado en distintas fundaciones, los actos violentos contra la mujer han sensibilizado a Duque. Ahora quiere participar o hacer algo más allá de lo que se puede ver en una pantalla de televisión. Es parte de su madurez, de la nueva etapa que vive como actriz, alejada de su estereotipada imagen de sex symbol que lució en el programa Bienvenidos. “Estoy disfrutando mucho el aprendizaje. Hay días en los que me deprimo mucho. Cada vez que hago escenas fuertes he sentido que me afecta. Cuando lloro, lo hago de verdad, me meto mucho en la vida de Tamara”, relata.

-¿Cómo hace catarsis después de las escenas?
-Es difícil. Sé que eso no es bueno porque te carga, pero como quiero que el mensaje llegue, no me importa pasar por ese período que puede mantenerse durante 1 o 2 horas. Después, trato de conectarme con cosas bonitas. Llamo a mi familia, salgo a pasear, río. Es difícil desligarme 100% porque conozco gente que está pasando por esa situación. La hermana de una amiga es una de ellas: su esposo es un policía y la amenaza. Una de mis metas es ayudarla. Por algo creo que estoy en este papel.

-¿Ha vivido un episodio de violencia doméstica?

-Gracias a Dios nunca me ha pasado. Hay varios tipos de maltrato. A lo mejor alguna vez tuve alguna pareja que me celaba. Son cosas que no ayudan y que afectan. Me decía: “Para qué te vas a arreglar. No te pintes el pelo, no te maquilles”. Cuando uno está enamorado no ve esas cosas. Me di cuenta de que eso no era lo que quería. También todo depende del hogar que provengas. Mis padres tienen 39 años de casados, allí hay mucho amor y cariño. Si ves en una relación algo raro, debes estar alerta y decir no. Uno tiene que quererse, darse cuenta de que no es una sola mujer la que pasa por esto, sino que hay miles en el mundo.

-En el medio en el que trabaja, ¿se ha sentido cuestionada?

-Sí, muchas veces. Empecé en un espacio donde tenía que verme espectacular. Estar siempre en buenas condiciones. A pesar de que me cuido, puedo tener un poco de celulitis o no sentirme bien un día. A veces, cuando iba a la playa me desnudaban con la mirada para ver si era perfecta. La gente no se da cuenta de que el físico no es todo, sino también las cosas que uno pueda demostrar.

-¿Cómo ve la vida ahora, luego de 16 años trabajando en la televisión?

-Cuando empecé tenía 21 años de edad. Le demostré a mi familia que aunque me podían ofrecer lo que quisiera, nadie me iba a obligar a hacer algo que no deseaba. Siento que me ha costado. Pasaron muchos años para llegar a la etapa que vivo ahora, más consolidada, relajada. Disfruto los personajes. No me muero por ser la protagonista. He aprendido que eso no hace falta. Estoy en una fase de crecer profesionalmente. Estoy en el comienzo de donde quería estar. Hay una parte bonita de la comedia de Bienvenidos, pero no tenía nada que ver conmigo. El espacio me dio la oportunidad de viajar por muchos países. Me quedó una familia. Estuve en una relación amorosa que terminó en buenos términos. Quienes me conocen saben que no soy ninguna sex symbol. Estaba haciendo un personaje. Ahora soy yo. Los canales a veces encasillan. Yo soy un ejemplo de que se puede salir de los estereotipos. Porque trabajé en un programa cómico y salía en bikini, no significa que no puedo hacer buenos personajes. Por eso, este año ha sido importante para mí profesionalmente. Aunque me quedan muchas cosas por hacer.

Bendiciones

La vida que cambió a partir de Matilde
“La escritora “Mónica Montañés” es genial. Ella cree mucho en mí. Me dio mi gran oportunidad con el personaje de “Matilde” en la telenovela Voltea pa’ que te enamores. Originalmente, el papel no era para mí. Yo iba a interpretar a Pascuita, pero se lo dieron luego a la actriz Sonia Villamizar. Cuando me enteré, lloré mucho, me dio rabia. Me dijeron que no me angustiara que vendría otro. Cuando leí el guión, las escenas de “Matilde”, una mujer de su casa y con morochos, inmediatamente visualicé que ése era mi gran reto. Viví una montaña rusa de emociones. Del llanto pasé a la risa. Antes de mí, el personaje lo iba a ser Mónica Pasqualotto. Ella se negó porque iba a interpretar a una madre. Ahora, cada vez que me la encuentro, me dice que se arrepiente de no haberlo aceptado. Yo se lo agradezco porque fue una bendición en mi carrera”. …”Cuando estuve en Voltea pa´que te enamores decidí cambiar mi imagen. Me teñí el cabello, lo oscurecí. Mucha gente no me reconoció al principio. Me puse mi color natural. Estoy más que feliz con la decisión. Si hubiese sabido que me sentía tan bien así, lo hubiera hecho hace mucho tiempo. Como rubia viví otra etapa más sexy. Lo disfruté, pero no creo que vuelva atrás. En ese dramático me atreví a quitarme el maquillaje, a salir con moñitos, con mono. Al natural. Fue otra cosa. “Matilde” fue un papel muy significativo para mí. Me abrió las puertas para muchas cosas”.

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