Pague un dólar, salve vidas

Para algunos el Caribe es un paraíso de sol, cruceros y playas de arena fina.

Para otros es un cinturón de pobreza azotado por un gran número de enfermedades olvidadas y endémicas.

Y si los 22 millones de turistas que visitan cada año la región pagaran un impuesto de 1 dólar, se podría crear un mecanismo para que los países del Caribe lograran controlar estos males.

Esa es la propuesta de Peter Hotez, editor en jefe de PLoS Neglected Tropical Diseases (Biblioteca Pública de Ciencia de Estados Unidos), director ejecutivo de la Red Global para el Control de Enfermedades Tropicales Olvidadas y presidente del Instituto Sabin de Vacunas en Estados Unidos.

“Es increíble que con una cantidad tan pequeña de dinero se pueda lograr un impacto tan grande en la gente más pobre del Caribe” dijo el experto.

“Estamos hablando de 40 millones de personas que viven en las islas, islotes y cayos que constituyen el Caribe”, afirma el científico.

Es una de las regiones del mundo que más dependen del turismo con unos 22 millones de visitantes cada año, la mayoría procedentes de Estados Unidos, Canadá y Europa y que se calcula gastan US$21.000 millones de dólares en la región.

“Pero a pesar de la enorme riqueza que el turismo inyecta en la economía caribeña cada año muy poco llega a la gente más pobre de la región que sufre las que llamamos enfermedades tropicales olvidadas”, señala Peter Hotez.

“Estas son infecciones crónicas vinculadas a la pobreza y sólo afectan a los más pobres”.

Carga

Entre éstas están la filariasis linfática (que puede causar elefantiasis), la tricuriasis (una infección del intestino grueso) y la esquistosomiasis (también causada por un parásito común en la región).

Según el experto, cuatro países en particular tienen una carga enorme de estas enfermedades: la República Dominicana, Guadalupe, Haití y Jamaica.

Por ejemplo, se calcula que Haití – con una población de 8 millones- tiene cerca de 4 millones de casos de tricuriasis, unos 800.000 casos de esquistosomiasis y medio millón de enfermos de filariasis.

Además de estas infecciones parasitarias, dice el experto, otras enfermedades también se han convertido en una grave amenaza en la región.

Una de éstas es el dengue, una infección transmitida por un mosquito que está vinculada al aumento en las inundaciones, huracanes y fenómenos naturales que han afectado al Caribe en años recientes.

Y también la leptospirosis, transmitida por las ratas.

“Cuando se habla de enfermedades tropicales olvidadas, la gente piensa en algo exclusivo del África subsahariana”, dice Peter Hotez.

“Pero ahora sabemos que estos males son también extremadamente comunes entre la gente más pobre del Caribe”, agrega.

Tal como señala el científico “lo más trágico es que muchas de estas enfermedades llegaron a la región con el comercio de esclavos a través del Atlántico”.

“Así que éste es un legado viviente de la esclavitud”

Según el científico, aunque las tasas de estas enfermedades son mayores de las que se ha pensado, su incidencia está tan concentrada entre los pobres que pueden tratarse con intervenciones relativamente simples.

“Por ejemplo la filariasis linfática ocurre principalmente en Haití y la República Dominicana”.

“Así que ésta podría ser fácilmente atacada con tratamientos sencillos que están disponibles y cuyas dosis cuestan centavos”, afirma el investigador.

Los científicos saben que la eliminación de estas enfermedades es sencilla y barata.

Eliminación

Por ejemplo, explica Peter Hotez, un proyecto en Haití demostró que con cinco dosis de dos medicamentos, DEC y albendazole, se podría eliminar la filariasis linfática.

“La dosis de DEC por persona cuesta unos centavos de dólar -dice el científico, y la industria farmacéutica decidió donar gratuitamente el albendazole en la región”.

Puede ser fácil y sencillo, pero hasta ahora no se ha podido lograr una estrategia organizada con los gobiernos de la región para combatir estos males que, al contrario, siguen aumentando.

Tal como afirma Peter Hotez “para los turistas estadounidenses y europeos estas enfermedades no son consideradas amenazas de salud, por lo tanto hay poco interés en ellas”.

“Cuando hablamos de enfermedades lo que nos interesa saber es cómo me afecta a mí (al europeo o estadounidense)”.

“Pero creo debemos tener un compromiso moral que debe ir más allá de nuestros temores de contagiarnos como turistas”, señala el doctor Hotez.

“Debemos hacerlo como un deber moral para ayudar a los más pobres en una región donde se gasta una suma enorme de dinero”.

Para este fin el profesor Hotez junto con el Instituto Sabin de Vacunas y otras organizaciones han formado la Red Global para el Control de Enfermedades Tropicales Olvidadas.

El objetivo es establecer una estrategia para el suministro masivo de medicamentos para lograr el control y eliminación de estas infecciones.

Además de su propuesta de un dólar por turista, el profesor Hotez plantea otros posibles mecanismos de financiación.

Entre éstos está la participación financiera de los gobiernos locales, o donaciones de gobiernos extranjeros o fundaciones privadas en Estados Unidos y Europa.

“Los fármacos ya están disponibles, ya sea donados por la industria o como medicamentos genéricos de muy bajo costo” afirma Peter Hotez.

“Así que ahora deberíamos borrar estos últimos vestigios de la esclavitud eliminando estas enfermedades con un dólar, una cantidad ridículamente pequeña de dinero”.

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