Roedor gigante… pero no tanto

El roedor más grande que se ha registrado en el mundo quizás no fue tan monstruoso como se pensó en un principio, afirman científicos.

El gigantesco fósil del cráneo que pertenecía al Josephoartigasia monesi fue descubierto en Uruguay donde se cree que habitó entre 2 y 4 millones de años atrás.

Al principio se pensó que la “megarrata” -descrita por primera vez en enero pasado- pesaba una tonelada.

Pero nuevos análisis revelan que el animal quizás sólo pesó una tercera parte de ese cálculo.

La nueva investigación, llevada a cabo por científicos de la Universidad McGill en Montreal, Canadá, aparece publicada en Proceedings of the Royal Society B (Actas de la Sociedad Real B).

Los autores afirman que los modelos matemáticos utilizados originalmente para calcular la masa del roedor basada en su cráneo probablemente subestimaron el tamaño del animal.

El fósil de J. monesi -bautizado así en honor del paleontólogo uruguayo Álvaro Mones- fue descubierto por paleontólogos aficionados y donado al Museo Nacional de Historia Natural y Antropología de Uruguay hace unos 20 años.

Permaneció sin ser estudiado hasta el 2006, y en enero de este año un equipo de científicos uruguayos publicó la descripción del ejemplar en Proceedings of the Royal Society B.

Los investigadores calcularon que el animal pudo haber sido hasta 15 veces más pesado que el mayor roedor vivo del mundo.

Ahora sin embargo, la autora de la nueva investigación, la doctora Virginie Millen, afirma que “los métodos de extrapolación (usados en el estudio original) tienen un enorme margen de error y se sabe que sobrestiman la masa corporal”.

J. monesi ciertamente es el roedor más grande que se ha descrito -agrega- pero basados en estos cálculos, su masa corporal pudo haber sido de 350 kilos de peso”.

Margen

Los investigadores uruguayos tomaron diferentes parámetros del cráneo del roedor y los colocaron en un “modelo alométrico” para obtener varios cálculos de la masa corporal de J. monesi.

Estos eran de entre 468 y 2,586 kilos -un margen muy amplio- con un valor promedio de 1.211 kg.

La doctora Millen decidió volver a calcular estas cifras utilizando una muestra mayor de roedores para comparación y para hacer varios ajustes al método matemático usado por el equipo original.

Según indica, varios de los cálculos que obtuvo eran menores que los originales.

Pero en una respuesta formal, los autores del estudio original defienden los resultados de su equipo.

Tal como señala el doctor Ernesto Blanco, del Instituto de Física en Montevideo, la doctora Millen también obtuvo cálculos mayores que los originales.

El valor promedio obtenido por la investigadora para el tamaño del cuerpo del roedor fue de 900 kilos, dice el doctor Blanco, lo cual no está muy alejado del cálculo promedio de 1.211 kilos que obtuvo su propio equipo.

“En un problema con tantas incertidumbres, una diferencia de 25% en los valores no es una gran diferencia” escribe el investigador en Proceedings of the Royal Society B.

“Los métodos de la investigadora quizás son más sofisticados, pero nuestras conclusiones son muy similares”, agrega.

El científico uruguayo también critica el énfasis que los investigadores canadienses ponen en la cifra “menor” de 350 kilos, cuando su análisis, dice, sugiere que la masa corporal del roedor pudo haber sido hasta de 1.543 kilos, o una tonelada y media.

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