Neumaticos, los grandes olvidados

Si no tenemos unos neumáticos en buen estado, aunque usemos suspensión de competición, llantas de 20 pulgadas, control de estabilidad o contravolante automático, estamos comprometiendo nuestra seguridad. La elección de qué neumático usar depende de nuestra forma de conducir, coche, recorridos a hacer, etc.

Por ejemplo, si somos conductores tranquilos, es mejor utilizar neumáticos que brinden más confort, bajen el consumo y duren más kilómetros, pero si lo que nos va es la conducción deportiva, es mejor tener unos neumáticos con flancos reforzados, que agarren más, aceptar más ruido y vibraciones por un perfil más bajo para sentir la carretera y desde luego no comprarnos las ruedas más baratas que encontremos.

Por otra parte, los neumáticos tienen fecha de caducidad, hay que tenerla en cuenta, sobre todo cuando encontremos un “chollo”. Si tenemos un neumático nuevo, que no se usa durante años, se degrada y cuando se use, será peligroso. No hay que ahorrar en este sentido, o nos puede salir muy caro.

La presión de inflado debe comprobarse de vez en cuando y no hay que permitir que sea muy baja ni muy alta, en todo caso 100 gramos de más o de menos sobre la presión recomendada en función de la carga del coche. Baja presión es sinónimo de más ruido, consumo, desgaste prematuro de flancos, peor frenado, riesgo de pinchazo, peor estabilidad… y una presión demasiado alta machaca la banda central, baja el confort y disminuye la vida de los amortiguadores.

Asimismo es importante que utilicemos medidas homologadas por el fabricante del coche, ya explicamos anteriormente cómo se lee un neumático para entender esas cifras incomprensibles. No se le presta la debida importancia a las ruedas en general, y su descuido es causa de no pocos accidentes. Cuando se circula sobre pavimento mojado o con nieve/hielo, todo lo comentado se acentúa y bastante.

¿Alguien se imagina a un futbolista correr descalzo o con agujeros en la suela? Pues de la misma forma, hay que cambiar los neumáticos, por muy bien que parezcan, si su profundidad de dibujo es igual o inferior a 1,6 milímetros. No es sólo que nos ahorremos una multa, es que podemos salvar el pellejo o librarnos de un susto de los que te hacen sudar gotas frías.

¡Cuida tus neumáticos, por la cuenta que te trae!

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