Barcelona tiene “mucha” sed

Barcelona está sedienta. Tras cuatro años de sequía, la ciudad mediterránea está a las puertas de una emergencia que no conocía hasta ahora.

Las proyecciones de los expertos en cambio climático no se vislumbran esperanzadoras. Sin embargo, los hidrólogos prefieren aguardar antes de llegar a conclusiones.

Si bien es cierto que en toda España los embalses están por debajo de la media -en un 45,3%, según datos del ministerio de Ambiente- es en la zona metropolitana barcelonesa, que cuenta con la gran urbe y sus alrededores, donde los números sencillamente no dan.

Los embalses de la comunidad de Cataluña rondan el 20% de su capacidad.

Es decir, que una población de unos cinco millones de personas, necesita al mes 31 hectómetros cúbicos (31.000 millones de litros) de agua. En este momento el servicio es de 25 hectómetros cúbicos.

Para cumplir con este servicio, han tenido que instaurar duras leyes en las que se penaliza a aquellas personas que utilicen agua potable para el riego, el lavado del auto con manguera o para llenar sus piscinas.

Importar el agua

También pusieron en marcha un plan de contingencia donde las autoridades de la Agencia Catalana del Agua (ACA) han ido a buscar este preciado líquido hasta debajo de las piedras. Mientras los habitantes se entregan a los rezos de sus religiones para que llueva en abundancia.

Todo pozo antiguo en desuso todas las captaciones históricas de agua están siendo revisadas para comprobar si de allí se pueden exprimir algunas gotas.

“Esperamos además mejorar el caudal del río Llobregat, -que desemboca al sur de Barcelona- mediante el cambio del vertido aguas arriba, justo antes de la potabilizadora”, explica Jordi Pastor, coordinador de gestión de sequía de la ACA.

Otra de las medidas es importar el agua en barco desde Francia y el sur de España. Unos buques que aportarían el 18% del consumo mensual son más de 70 viajes.

En esta carrera por cumplir con la cuota del servicio, han surgido otras ideas que en su momento fueron estudiadas y tomadas en cuenta con toda la seriedad del caso.

Una de ellas fue llevar agua a la ciudad en tren desde la provincia de Tarragona, que cargarían hasta un millón de litros por viaje, realizaría cuatro diarios y con ello cumpliría con el 0,8% de la demanda.

No llegan a octubre

Con todo esto, el consejero de Medio Ambiente de Cataluña fue rotundo en su declaración “a partir de mediados de octubre no podremos garantizar el abastecimiento con los planes que tenemos en marcha”.

Así que una medida nueva ha tenido que ser aprobada a última hora, realizar un mini trasvase “temporal” del agua del río Ebro, también en el sur de la región.

¿Cómo es posible que en Barcelona hayan llegado a tal estado de alarma? “Llevamos 30 ó 40 años de paulatina aridificación, lo que ha aumentado hasta un grado la temperatura”, explica Josep Peñuelas, experto en cambio climático y catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, UAB.

“Las proyecciones que hacemos es que iremos a una mayor sequía debido a que como se calienta más, se evapora más”, agrega.

Y las características climatológicas del arco mediterráneo no ayudan, que según el coordinador de sequías, Jordi Pastor, en la región siempre se han vivido ciclos de sequías y de humedad.

El detalle está en que desde los años 40 no se había producido un ciclo tan largo.

¿Efectos del cambio climático?

Ante la alarma social y ambiental que se disparó tras esta escasez de agua, Jordi Pastor no quiere tomar conclusiones apresuradas y achacar la sequía al cambio climático.

“Sería cambio climático cuando esto en vez de cinco años dure 20 años”, explica. “El ciclo pesa más que el cambio, que está claro que magnificará estos ciclos”

Sin embargo, Peñuelas considera que los cinco años de sequía que lleva Barcelona, y cuyo fin no se vislumbra cercano, se debe al cambio climático que en los últimos años se ha acelerado.

“Esto está yendo más rápido de lo que pensábamos y nos mueve a la reflexión de que la prioridad en las agendas debe ser el cambio climático”, asegura.

Medidas ya

En marzo, el Consejo de Ministros del gobierno de España autorizó a la cartera de Medio Ambiente adquirir compromisos de gasto en más de US$1.000 millones para que en el período 2009-2013 realice mejoras de gestión e infraestructura del servicio del agua.

Una de ellas son las desalinizadoras que ya se está construyendo en Cataluña y que se espera estén listas a mediados del año entrante. Para Pastor, potabilizar el agua de mar es la solución a futuro.

Por su parte, Peñuelas opta por cambios sociales profundos, como es la redistribución de la sociedad de acuerdo a los recursos disponibles en cada región.

“No sólo es el agua, es la energía, son los materiales que se necesitan para gestionar los territorios”. Y agrega que “hay que combatir” los estereotipos de la sociedad.

Estereotipos en que coinciden tanto las autoridades como los especialistas, y que según explicaron consiste en cambiar las costumbres modernas del uso de los recursos.

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