Aprovéchate de internet

Las herramientas para lograr el éxito que busca o las respuestas a los problemas que tiene están ahí, justo al frente, a un clic de distancia.

Sólo hay que acudir a los sitios que fomentan el “procomún” – donde los bienes son de todos y de nadie al mismo tiempo – para que se beneficie de ese conocimiento que pensó era privado.

En otras palabras son “bancos de conocimiento” en los que la oferta y la demanda de la información se cotizan por popularidad y cuyo único fin es ayudar a aquel que lo necesita para que éste a su vez aporte con lo que sabe a esa fuente virtual.

“Nosotros lo que hacemos es generar espacios donde se reúnen conocimientos significativos que se puedan pasar a otros”, explica Susana Noguero, miembro del colectivo Platoniq que coordina el Banco Común de Conocimiento.

Todo vale

El sistema o la metodología para participar o beneficiarse de este intercambio de conocimiento es ilimitado. Eso si, la única regla es que el dinero no forme parte de la transacción

Por ejemplo, si hay una persona u organización que sabe cómo montar redes inalámbricas gratuitas a comunidades donde el acceso a internet es casi o completamente nulo, éste publica en uno de los sitios a favor de la libre información cómo hacerlo.

Estas ideas se pueden explicar en varios formatos. Uno de ellos es el lúdico “que muestra a partir de simulaciones las tecnologías que son populares, como la diferencia entre el intercambio de archivos utilizando Web 2.0 o P2P, que es una red más horizontal”, comenta Noguero.

En general se trata de ofrecer experiencias accesibles “sin que tengan que pagar a expertos” para crear un proyecto.

Democracia del saber

Estas personas no están en contra de negocios lucrativos. Al contrario, si a partir de una información publicada un individuo o asociación pudo salir adelante con su empresa, han cumplido con el objetivo de ayudar para salir adelante.

Lo que rechazan es el acaparamiento de la información. Aquel know how privatizado por las grandes multinacionales.

“Nosotros creemos en la democracia del conocimiento”, aclara Noguero, quien señala que para ello utilizan espacios públicos virtuales y reales.

Es decir, que mientras Internet es la plataforma para reunir la mayor información posible de todas partes del mundo. Las calles, plazas y centros culturales son el espacio ideal para que esos desconocidos se encuentren.

Internet en la calle

“Estamos rescatando ese ‘cara a cara’, porque si todo pasa en Internet ¿qué dejamos en la ciudad?”, dice Noguero.

Por ello, el colectivo Platoniq organiza lo que llaman “mercados de conocimiento” en distintas urbes.

Ya lo han hecho en Cambridge, Lisboa y Barcelona. La siguiente parada será Casablanca, donde intentarán llevar a las calles de la ciudad marroquí las “buenas enseñanzas” de la red.

“No ponemos filtros, porque el conocimiento es para el bien de todos”, concluye Noguero.

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