China podría estar exagerando el peligro de una amenaza terrorista procedente de la minoría musulmana del noroeste del país, consideraban los expertos, después de que las autoridades chinas anunciasen haber frustrado planes para atentar contra los Juegos Olímpicos.
A cinco meses de las olimpiadas, el gobierno chino aseguró el domingo que presuntos independentistas muertos a principios de año en Xinjiang -región musulmana del noroeste de China, en Asia Central- planeaban atentar contra el acontecimiento deportivo, que se celebrará en agosto en Pekín.
China afirmó asimismo haber frustrado el viernes un proyecto de “atentado terrorista” contra un avión que volaba entre la capital de Xinjiang y Pekín.
Sin embargo, se divulgaron pocos detalles sobre la realidad de estos planes terroristas, a parte del hecho que varios pasajeros “estaban en posesión de líquidos sospechosos”, según un comunicado difundido el lunes por la Aviación Civil.
Analistas y defensores de los derechos humanos ponen en duda la realidad de esta amenaza, en una región sometida desde hace 60 años a una estrecha vigilancia por parte del gobierno central.
“La amenaza terrorista en Xinjiang no es muy fuerte, pese a que no se pueda descartar completamente”, considera Zhang Jiandong, experto en contraterrorismo de la Universidad Fudan de Shanghai.
“No creo que haya un atentado terrorista importante contra los Juegos Olímpicos, pero pequeños grupos basados en Xinjiang pueden intentar acciones“, afirma.
De los 18 millones de musulmanes de China, cerca de 10 millones viven en la Región Autónoma de Xinjiang, entre ellos uigures, de etnia turca.
Algunos grupos continúan luchando por la independencia del Turkestán Oriental, que conoció una existencia efímera entre 1930 y 1949.
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